El agüita fría era para espabilarse

Como a mí me gusta meterle energía a criticar al universo por meterle energía a cosas que me parece que no valen la pena pues he aquí mi comentario sobre el dichoso ALS bucket challenge, juego que consiste en que, al recibir el reto, debe elegir entre echarse un baldado de agua helada en la cabeza o donar a la causa de la esclerosis múltiple en Estados Unidos. 

Comencemos por lo obvio: el tal reto del cubo de agua helada es una moda. El que diga que no, se saltó preescolar o pretende tapar el sol con un dedo. Sin embargo, no por ser una moda tiene que ser objeto del desdeño que muchos de mis congéneres y compatriotas han optado por otorgarle. Mejor dicho y para ser completamente claros: mientras unos se graban volcándose un baldado de hielo en la cabeza otros se halan los pelos que porque acá en Colombia eso no tiene sentido, que porque acá no se puede donar y que porque el colmo desperdiciar el agua con todo este problema de la Guajira. Y a la larga yo me quedo con los que se unieron a la dichosa moda.

La campaña, en realidad, no tiene nada de ridículo si tenemos en cuenta que hasta el momento ha recaudado más de 15 millones de dólares en favor de la causa que apoya. Y no porque un montón de ricachones ávidos de atención mediática se dispusieran voluntariamente a donar sino porque, precisamente, aprovecha la banalidad de las redes sociales y de las personas que las usamos para generar un fenómeno viral y así lograr llegarle a esos ricachones y generarles la necesidad de donar. Porque si eres famoso y te retan y no donas, pues ganas la atención mediática pero por las razones equivocadas. Así, las personas del común que no tienen un peso para donar y muchas de las cuales, seguramente, todavía no tienen ni idea qué es la esclerosis lateral amiotrófica, son eslabones en la cadena para lograr la atención y captar el dinero de los famosos y adinerados. 

Pero el berrinche este por el agua de la Guajira si es otra cosa. Es la muestra de nuestra más absoluta ineptitud. Para comenzar, la sola mención de este tema demuestra que en Colombia solo hablamos de los temas que nos impone la agenda de los medios de comunicación. Como ellos nos quieren hablando de la Guajira, pues le untamos la Guajira a todo. (No quiero decir que el asunto de la Guajira no sea preocupante y digno de atención, obvio que no. Pero no es el único, y los medios solo nos muestran una forma de ver este problema.) Alguien, por ejemplo, se ha preocupado por revisar si en Colombia la esclerosis también es un problema? Algún criticón ha querido saber si tal vez, de pronto, a lo mejor, quién sabe esta enfermedad también existe por acá? O si existe en la Guajira? O si no le interesa, se ha preocupado por analizar de dónde surgió el éxito de esta campaña y si esta experiencia puede servir de base para algo similar, en alguno de los múltiple problemas que enfrenta el país?

Entre otras, vale la pena recordar que la campaña del balde no solo pretendía recaudar fondos sino “raise awareness”, que en español viene siendo algo así como levantar la cabeza, abrir los ojos y darse cuenta de lo que pasa a nuestro alrededor. Espabilarse que llaman. Pero como aquí no nos espabilamos ni porque nos lancen empelotos al Antártico, entonces no nos dimos cuenta que el gran valor de estos pendejos empapados consistió en poner a todo el mundo, y especialmente a los medios de comunicación, a hablar de un tema que jamás había estado en su agenda. (Eso sí, aclaro, no estoy hablando de los medios de comunicación colombianos que todo se lo toman con una ligereza que es mejor ni ponerlos a hablar.)

Entonces, en Colombia, entre el que se moja por mojarse y el que habla por hablar, me quedo con el primero que al menos tiene algo que contar.