De nombramientos y opinión multimedia

Por razones que no voy a mencionar, no haré un juicio de valor sobre la elección de Néstor Martínez como nuevo Fiscal General. Sin embargo, no puedo dejar de comentar sobre las reacciones que he visto frente a este nombramiento. Resulta esperanzador ver que la tecnología, el acceso a la información y las redes sociales hacen que estos procesos dejen de ser un asunto de los que están 'allá arriba' para convertirse, por lo menos, en un tema de conversación y hasta cierto punto en una controversia que, aunque tenue, sospecho que no existía cuando a las personas simplemente les informaban de estos acontecimientos en el programa radial de la mañana o al recibir o comprar el periódico, sin que tuvieran mucha oportunidad de indagar sobre los procesos y motivaciones detrás de lo que ocurre ni de cuestionar públicamente a los elegidos. 

Algunos dirán que es un juicio apresurado, pero tengo la sensación de que los políticos de la generación del Doctor Martínez, que han hecho carrera en un mundo en el que los cuestionamientos llegaban en forma de columna dominical en la Revista Semana, no han hecho conciencia suficiente sobre esta transformación en la forma en que los ciudadanos (especialmente los más jóvenes, los que acaban de empezar a votar o los que acabamos de entrar al mercado laboral) nos informamos y reaccionamos ante el comportamiento de nuestros dirigentes. 

Pero digamos que la esperanza no me llega tan lejos como para cantar victoria. Una tras otra, las publicaciones en redes sociales que se atreven a expresar una opinión rotunda al respecto de este tema vienen de abogados o, con suerte, de estudiantes de derecho. Los demás, por mucho, tímidamente publican la noticia, se refieren al hecho de que el nombramiento estaba cantado y, los más valientes, le preguntan a sus amigos "dotores" que cómo así, que qué fue lo que pasó y que cuál es el rollo con que el nuevo Fiscal General no sea penalista. 

Amigo no-jurista, el cuento de que los abogados son los que se las saben todas, que de ellos es el mundo de la opinión informada y de que un abogado puede dedicarse a cualquier cosa nos lo metieron, precisamente, los contemporáneos del recién nombrado Fiscal General de la Nación. Tenemos, literalmente, el mundo en nuestros bolsillos, en forma de celular inteligente. Nosotros, con un acceso a la información tan completo, también podemos, si nos informamos, dedicarnos a opinar sobre lo que nos afecta directamente. Y aunque nos parezca de lo más ajeno, lo que ocurre con la administración de justicia en nuestro país sí que nos compete, y mucho. Si a Néstor y sus amigos les toca ponerse a pensar en qué van a hacer con nosotros los fans de "La Pulla", a nosotros nos toca ponernos a pensar todavía con mayor conciencia, en qué vamos a hacer, en Facebook o fuera de Facebook, si no queremos tener que seguir tragándonos sapos en forma de nombramiento.