La breve y maravillosa vida de Oscar Wao que, tal vez, no es ni tan breve ni tan maravillosa

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Lo primero que hay que decir sobre la vida de Oscar Wao es que no es breve. Aunque puede serlo. Pero no del todo. Como no es Oscar del todo americano ni dominicano. La vida de Oscar Wao no es breve porque su historia incluye y es habitada por las historias de su madre, de su hermana y de su compañero de cuarto en la universidad. Su historia es la historia de su familia y es a la vez la historia de su país y la historia de la diáspora dominicana. Como lo expresa el epígrafe con que inicia la novela, es la historia de un Don Nadie, cuya historia es a la vez la historia de una nación: “I’m just a red nigger who love the sea, / I had a sound colonial education, / I have Dutch, nigger, and English in me, / and either I’m nobody, or I’m a nation.” Así, la vida de Oscar Wao es breve porque él muere joven, pero no lo es porque la narración de esa vida abarca la historia de lo público – la nación, la carga de la identidad dominicana, la dictadura, la diáspora –, y la historia de lo privado – la intimidad, la virginidad, la carga de la historia familiar–.

A ver intento desenredar un poco el enredo que ya hice. The Brief Wondrous Life of Oscar Wao, la primera novela de Junot Díaz, cuenta la vida de Oscar de León, un joven de raíces dominicanas que vive en New Jersey pero que no es ni plenamente dominicano, ni plenamente norteamericano. Un joven ‘geek’, obsesionado con el animé y con Dr. Who que sueña con convertirse en un J.R Tolkien dominicano, a pesar de que jamás publica una sola línea. Un adolescente atormentado por el prejuicio del super macho dominicano al que, con su tremenda obesidad y su particular personalidad, no logra nunca ajustarse. En fin, un hombre cuya identidad se encuentra desgarrada entre el caribe y el norte, entre la ciencia ficción y el incontrolable deseo de perder la virginidad, entre el suicidio y la muerte violenta, porque a pesar de que evidentemente es él quien decide morir, no muere por su propia mano. Un hombre tan ambiguo que, a pesar de tantas contradicciones, ‘es siempre Oscar’.

Pero la vida de Oscar contiene también la vida de su madre: Beli, víctima de la dictadura de Trujillo. De niña pierde a sus padres a manos de la ‘stasi dominicana’. De adolescente, con tan solo dieciséis años resulta la amante del cuñado de Trujillo, un error que debe pagar con su cuerpo y con su sangre –víctima de una brutal violación–  y que la obliga a abandonar para siempre la isla en que nació.

Y a su vez, la vida de Oscar permite contar la vida de su hermana Lola una típica jovencita dominicana que, en Estados Unidos, aprende a dominar a los hombres tanto con su cuerpo como con su sagacidad. Pero que, sin embargo, termina casada y con una hija  (“What the fuck, Lola”).

Y la historia de Óscar es también el pretexto para que Yunior, quien narra la mayor parte de la novela, hable de sí mismo. Yunior quien, al contrario del protagonista, aprende a encajar en la sociedad y en sus juegos de identidades, poniéndose las máscaras que se necesitan en cada momento. Un narrador tan hábil en este juego de máscaras que nos hace olvidar a los lectores que aquella que narra no es más que SU versión de la historia de Óscar y SU versión de la historia de Dominicana, al mejor estilo de cualquier dictador.

Lo segundo que hay que decir sobre la vida de Oscar Wao es que no es maravillosa. Aunque al mismo tiempo lo es. Porque es la historia de una maldición que lo persigue a él y a su familia desde la generación de sus abuelos: el fukú. Una maldición que en el universo supuestamente racional de los Estados Unidos no escapa a una resonancia de escepticismo y hasta un sentido del ridículo; fukú suena demasiado a ‘fuck you’. El problema, sin embargo, es que "No matter what you believe, fukú believes in you.” En la tierra de los ancestros de Óscar el ‘fukú’ no es ni un chiste ni un mito. En Dominicana, lo irracional no es necesariamente maravilloso ni fantástico. Es un elemento que permea la vida de las personas y es, sobre todo, uno de los fundamentos de la identidad de Oscar y de toda su familia. En últimas, el ‘fukú’ es una palabra y una maldición tan desgarradas entre lo dominicano y lo americano como los protagonistas de esta historia. 

Breve o no, maravillosa o no, The Brief Wondrous Life of Oscar Wao es una historia que apela a todos los lectores que ven reflejada en ella la tragedia de la búsqueda de la identidad, tan común a todos o, por lo menos, a todos los latinoamericanos (que nos maravillamos con lo de afuera, con lo del norte y con lo del otro lado del charco mientras, a su vez, ellos nos tratan de “real maravillosos”) . Una historia que cura de preguntas y enferma con sus respuestas a aquellos que comprenden al final que, a lo mejor, el fukú no es otra cosa que la gran tragedia de morir sin saber nunca en realidad quiénes somos y de dejar en manos de otros la narración de nuestras propias vidas.