Nuevas masculinidades, viejos machismos

Hace poco hablaba con un tipo sobre su descubrimiento de las nuevas (y mejores) masculinidades. Ese es el término con que el feminismo y sus aliados han denominado al hecho de descubrir, como el personaje de esta historia, que es más chevre ser un hombre que cree en la verdadera igualdad de género y con ello llegar a la convicción, en palabras y obras, de que el modelo de hombría con que hemos crecido – el del macho fuerte, proveedor, racional y por ello superior a la mujer y dado al mundo del intelecto y el trabajo (por oposición al mundo del hogar y la familia) – le hace tanto daño a los hombres como a las mujeres.

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Ideas para regalar en el Día de la Mujer

No había vuelto a este espacio porque, muy sinceramente, empecé a sentir que no tenía sentido.  Ganó el “no” en el plebiscito por la paz, los gringos eligieron por presidente a un misógino, racista, xenófobo e inepto, mi adorada alma mater dio vía libre al ciber matoneo y despidió a una de las mejores profesoras que he tenido y alguien me dijo que el feminismo es discriminación inversa. ¿Qué efecto pueden tener mis palabras en un mundo que se rehúsa a cambiar?, pensé, y abandoné el ciberspacio.

Pero volví. Porque mañana es el Día Internacional de la Mujer y por primera vez en mi ya no tan corta vida alguien me hizo sentir que este día podía significar algo más que felicitaciones ridículas y frases cursis que solo perpetúan estereotipos sobre la feminidad. Me hablaron de una campaña llamada #MeComprometo que nos pide que, en lugar de flores y tarjeticas, le regalemos al mundo y, sobre todo, nos regalemos a nosotros mismos un compromiso con la promoción de una igualdad de género real (esa que no se queda en el papel o en la ley o en el simulacro).

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